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¿Se puede vivir con una bala en el cerebro?

29 May

Bala en la cabezaTodo indica que sí, pero es que los chinos están hechos de otra pasta. Resulta que la abuela Jin Guangyin -77 años bien cumplidos- fue al Shuyang Leniency Hospital por sus constantes y fortísimos dolores de cabeza. Al hacer una radiografía, salió premio tras una de las puertas.

El balazo se lo dieron en 1943 durante la Segunda Guerra Mundial, mientras le llevaba provisiones a su padre. ¿Por qué no murió? Aquí llegan las palabras mágicas: tratamiento de hierbas que cerró la herida hasta hoy día cuando finalmente han separado a estas compañeras de batalla.

Fuente: alt1040.

¿De qué estamos hechos?

28 May

El hombre medio pesa 70 kg y entonces tendrá 30 kg de músculo, 7 kg de huesos, 1 kg de pulmones, 5 litros de sangre y 27kg de órganos varios, lo que desde el punto de vista químico se detalla así:

  • 45,5 kg de oxígeno

  • 12,6 kg de carbono

  • 7kg de hidrógeno

  • 2,2 kg de nitrógeno

  • 1,05 kg de calci

  • 770 g de fósforo

  • 245 g de potasio

  • 175 g de azufre

  • 105 g de sodio

  • 100 g de cloro

  • 3 g de hierro

  • 3,5 g de magnesio

  • 2 g de zinc

  • 0,2 g de manganeso

  • 0,15 g de cobre

  • 0,03 g de yodo

  • y trazas de flúor, cobalto, níquel, plomo, silicio …

Resumiendo, un cuerpo humano de 70 kg son 55 litros de agua que se mantienen en pie gracias a la combinación de los demás elementos.

Fuente: El origen de las cosas.

Las 8 personas que sobrevivieron a 2 bombas nucleares

24 May

¿Sabéis quién fue Enemon Kawaguki?

A ningún guionista de cine se le habrá pasado por la cabeza una historia como la que le sucedió a este hombre. Si alguna vez creéis que la suerte os ha abandonado, será bueno que penséis en Enemon Kawaguki.

Era un ingeniero de Mitsubishi durante la Segunda Guerra Mundial en una fábrica situada en Hiroshima dedicada a la industria bélica, lo que la hacía objetivo de algunos bombardeos Aliados. Kawaguki no deseaba quejarse, los bombardeos eran peligrosos, pero se repetía a sí mismo que más peligroso era estar fuera de Japón. Por aquella época contaba con 40 años y era un hombre enérgico y deportista.

La mañana del 6 de Agosto de 1945, alrededor de las 8 de la mañana, estaba en su despacho. Se aproximaba un B-29, pero las sirenas de la ciudad no lo habían advertido pues no implicaba un bombardeo sino que podía ser un avión de reconocimiento o un avión de propaganda. Después de ver oleadas de aviones, uno solitario no era nada importante. Los obreros de la fábrica, por si acaso, se dirigieron a los refugios y él, ocupado en su trabajo, se demoró un instante antes de seguirles.

Los primero que sintió fue un intenso resplandor y después quedó inconsciente. El intensísimo calor, de quizá 3.000C°, convirtió instantáneamente en carbón a miles de seres humanos. Miles más les sobrevivieron unos pocos segundos, para ser golpeados por escombros o sepultados por edificios caídos. Muchos se tiraron a ríos que habían hervido. Murieron unas 200.000 personas, la mitad de la población diurna de la ciudad y desaparecieron aproximadamente 60.000 edificios. Al despertar, estaba desnudo (su ropa había ardido). La fábrica estaba desierta y ardía en llamas ya que estaba 5 km del punto cero. Había recibido dos heridas, una en la cabeza, debida a un hierro, y otra en la espalda, debida a una teja. Ensordecido y aturdido, Kawaguki se alejó de la fábrica y del centro de Hiroshima desde el cual soplaba un desagradable aire caliente. Corrió hacia el mar y luego hacia el río que rodeaba la fábrica. Estuvo bastante tiempo en el agua y subió a una colina desde donde pudo ver la desolación causada por la bomba. Exhausto, se quedó dormido.

La fresca brisa del mar lo despertó a las cinco de la tarde. Las heridas y las quemaduras le dolían, pero el aire fresco parecía calmarlas. Anduvo hacia la periferia de la ciudad y siguiendo las vías del tren encontró un vagón. Ya había anochecido y tenía frío, así que entró en el vagón, se acurrucó en el interior y volvió a dormirse.

Despertó dos días después. No recordaba nada. Estaba a bordo de un tren y médicos y enfermeras habían atendido sus heridas. El tren avanzaba y avanzaba y parecía no detenerse nunca. Al final, la mañana del 9, el tren se detuvo y Kawaguki bajó del vagón por su propio pie junto a otros compañeros de viaje supervivientes, empezó a caminar hacia el centro de la ciudad. Parecían estar en una hermosa ciudad alejada de la guerra y de sus horrores. Sin embargo, en pocos minutos oyeron el sonido de un solitario B-29 acercándose desde el mar. Kawaguki se arrojó contra la cuneta y se pegó al suelo todo lo que pudo. Los otros caminantes que pasaban por su lado le miraban sorprendidos creyendo que se había vuelto loco. Estaban a unos 4 kilómetros del centro de la explosión, en Nagasaki. Vio el resplandor, la oleada de calor y la destrucción. Esta vez no perdió el conocimiento y pudo ver el hongo nuclear y cómo los que estaban a su alrededor estallaban literalmente en llamas.

Kawaguki nunca se recuperó psicológicamente de su doble experiencia atómica. Tras curar las heridas sufridas por la segunda explosión se dedicó a vagar sin rumbo por el país, con la razón casi perdida. Incapaz de concentrarse, vigilaba temeroso y constantemente el cielo por si volvía a ver aparecer un solitario B-29.

Después de 12 años, en 1957, Kawaguki moría en un hospital de Nagasaki. Finalmente, su cuerpo no fue capaz de soportar la radiación recibida. Quedó archivado como el caso clínico 163.641, el hombre que sobrevivió a dos bombas atómicas.

Esto es sólo la vida de una de las 8 (si, ¡8!) personas que han sobrevivido a las dos bombas lanzadas sobre Japón.

En Japón se los conoce como los Ocho Afortunados, y son las únicas personas que estuvieron tanto en Hiroshima como Nagasaki cuando las bombas atómicas fueron lanzadas. Si bien es muy probable que más personas hayan sobrevivido a ambas detonaciones, de hecho el Museo de la Paz en Hiroshima calcula que pudieron existir unas 160 Nijū Hibakusha -traducción literal: personas doblemente bombardeadas-, la falta de registros por parte del gobierno y el caos tras la rendición de Japón hicieron que solo se confirmaran ocho casos. Frustrado con este panorama el afamado productor de TV Hidetaka Inazuka decidió filmar un documental llamado “Niju Hibaku” -Doble Irradiación- en el cual entrevista al último sobreviviente, Tsutomu Yamaguchi, de 90 años y del que aparentemente sale la historia de Enemon.

YamaguchiYamaguchi era un ingeniero de Mitsubishi trabajando en el puerto de Nagasaki. El destino quiso que el fatídico 6 de Agosto en el cual fue detonada la nefastamente famosa “Little Boy” de 13 kilotones se encontrara en Hiroshima en un viaje de negocios con el fin de asegurar el suministro de repuestos al astillero de Nagasaki. En el momento exacto de la explosión se encontraba a 2 Km de la Zona Cero guarecido por una fortificada instalación de la zona industrial de Hiroshima. Sin embargo, el calor intenso y los temblores hicieron que sufriera fuertes quemaduras y contusiones por todo su cuerpo. Solo recuerda ver el flash y lo difícil que era respirar con el aire tan caliente. Tras ver el caos y el descontrol pasó dos días intentando volver a su ciudad. Al llegar, a pesar de las heridas decidió reportar lo ocurrido a su jefe quien, como toda la población de Japón, se encontraba totalmente ignorante de lo ocurrido. Como ingeniero Tsutomu sabía que el arma utilizada en Hiroshima era para nada convencional y temía que la guerra esté totalmente perdida. Sus temores se confirmarían ese mismo día, el 9 de Agosto, explotó la segunda bomba, Yamaguchi se encontraba en las oficinas del astillero a unos 3 Km de la zona cero reportando y describiendo todo lo visto. Volvió a sentir el calor intenso y en ese momento, según sus palabras “aterrado pensé que las explosiones me estaban siguiendo a mi”. Cuando salio a las calles llegó a pensar que había llegado el fin del mundo.

Afortunadamente desde ese entonces Tsutomu pudo vivir una vida pacífica y formar una familia. Ya jubilado sigue viviendo en Nagasaki y dedica su tiempo libre a escribir poesías.

Fuentes: anfrix e historias de la ciencia.

¿Cómo reducen la cabeza los jíbaros?

24 May

JbarosEl pueblo de los Shuar, más conocido por el nombre de Jíbaros (nombre dado por los españoles) es originario del altiplano ecuatoriano, en las fuentes del Amazonas, al norte del río Marañón y entre las cuencas del río Pastaza y el río Chinchipe.

Si por algo son realmente conocidos y temidos, es por la capacidad que tienen de reducir las cabezas de sus enemigos.

De cada victoria, el gran guerrero conserva un testimonio: una cabeza cortada y luego reducida. Esta costumbre no tiene por único objeto hacer alarde de trofeos de guerra, pretende que el espíritu del muerto, el muisak, no vuelva para vengarse del asesino.

Por ello, el  guerrero que mató a un enemigo debe llevar a cabo un complejo ritual, destinado a encerrar el alma del muerto en su propia cabeza, cuidadosamente reducida, llamada tsantsa. La preparación de la cabeza dura varios días y las operaciones materiales se alternan con las ceremonias mágicas.

El proceso es el siguiente:

  1. Lo primero es, obviamente, cortar la cabeza al enemigo.

  2. Con un cuchillo se hace un corte desde la nuca al cuello, se tira de la piel y se desprende del cráneo. Se desecha el cerebro, ojos y demás partes blandas, además de todos los huesos.

  3. Se mete en agua hirviendo a la que se añade jugo de liana y otras hojas, lo que evita que se caiga el pelo. Se mantiene durante unos quince minutos aproximadamente; más tiempo la ablanda demasiado y es difícil impedir que no se pudra.

  4. Se saca del agua (con un tamaño aproximado de la mitad del original) y se pone a secar.

  5. Se raspa la piel por dentro para quitar restos de carne y evitar el mal olor y la putrefacción y se frota por dentro y por fuera con aceite de carapa.

  6. Después se cose el corte de la nuca, los ojos y la boca, de manera que queda como una bolsa, en la que se echa una piedra del tamaño de un puño o el volumen equivalente en arena caliente.

  7. Se cuelga sobre el fuego para desecarla poco a poco con el humo a la vez que se le va dando forma al cuero con una piedra caliente. En este proceso la cabeza acaba de reducirse.

  8. Una vez seca la cabeza se vacia la arena y se tiñe la piel de negro.

  9. Luego se introduce un cordón de algodón por un agujero practicado en la parte superior de la misma y se asegura en la abertura del cuello con un nudo o un palito atravesado.

Queda tal que así:

Cabezas reducidas

Así, con los ojos cosidos y la cabeza teñida de negro, el alma del enemigo queda atrapada en la oscuridad y ya no hay nada que temer de él ni de su venganza.

A todo esto, y como se suele decir: no intentes hacerlo en casa.

Fuente: saber curioso.

Bacteria africana se come los ojos de una mujer

24 May

Trasy Plouffe perdió la vista hace tres semanas y casi tuvieron que extraerle el ojo derecho cuando unas bacterias destruyeron sus corneas.

“Me Sentía como si alguien raspara mis ojos con un cristal..”

Todo comenzó cuando Plouffe voló a Nairobi, Kenia en enero donde se ofreció voluntariamente en una organización.
En su estancia allí visito playas de varios lugares y un día despertó con los ojos rojos.

“Las venas de mis párpados parecían que iban a explotar..”

Esperando que pasará y una vez visto que el dolor se intensificaba decidió ir a una estación de primeros auxilios
La bacteria fue identificada más adelante por los doctores como aeruginosa de los pseudomonas — un patógeno oportunista que se aprovecha de roturas en las defensas del cuerpo y puede comer el tejido, el sistema respiratorio, los huesos.

Finalmente aunque su visión es muy borrosa, puede ver y para ella “.. es un milagro ..”

Fuente: vaxter.

¿Con qué sueñan los ciegos?

22 May

No me atreveré a dar una respuesta demasiado general, pues hacen falta más investigaciones sobre este tema. Sin embargo, trataré de responder a esta pregunta basándome en mi propia experiencia y en los testimonios de muchos ciegos, a quienes les agradezco por su colaboración.

Normalmente los ciegos de nacimiento o los que han perdido la vista a temprana edad (hasta los 3 o 4 años aproximadamente) no sueñan con imágenes visuales, pero en sus sueños pueden hablar, escuchar, sentir, oler, saborear, etc.

Los ciegos que han perdido la vista a una edad más tardía (7 u 8 años) pueden soñar en un principio con imágenes visuales, pero dichas imágenes pueden irse perdiendo conforme pase el tiempo llegando en algunos casos a desaparecer por completo.
Generalmente, los ciegos que han perdido la vista a una edad adulta pueden soñar algunos días con imágenes visuales, y otros días sin ellas.

Pero para dar a este tema un carácter más práctico,citaré a continuación los testimonios de 8 ciegos adultos, quienes voluntariamente han colaborado relatando o explicando sus propios sueños. De esta manera el lector tendrá una idea más clara y directa sobre cómo sueñan los ciegos.

(Algunas de estas personas han sido nombradas con seudónimos. Los testimonios han sido recolectados en 2003 y la edad de cada persona aparece registrada con referencia a dicho año).


Angela Marín. 27 años.
Ciega total de nacimiento.

“Generalmente mis sueños se repiten y la gente con la que sueño también se repite. Sueño que estoy con mis papás o que estoy en la casa o en el carro o caminando con mis amigos; en mis sueños no los veo, pero sé que están allí y me hablan y yo los escucho.
Una vez soñé que estaba viajando al Cuzco en un avión en compañía de mi hermana y unos amigos. Y yo les decía:

    – Pero ¿cómo vamos a llegar? Es posible que nos afecte la altura.

Y ellos decían:

     -No importa. Anímate y vamos. Si tenemos problemas nos regresamos.

En mis sueños no veo pero en ocasiones puedo oler. También una vez soñé que comía y podía oler y saborear la comida”.


Luis Alberto Nakamatsu. 34 años.
Ciego total de nacimiento.

“Yo sueño con las cosas que hago siempre. Por ejemplo, me gusta mucho hablar de deportes. También sueño con las personas que regularmente están en mi entorno, que pueden ser amigos, familiares, etc”.

Más testimonios en infociegos.

 

Mujer sobrevive a una Decapitación interna

18 May

Los milagros existen. Eso es lo que los doctores dijeron sobre Shannon Malloy, una mujer de 30 años de Denver, Colorado (EEUU).

Un accidente de coche el dia 25 de Enero lanzó a la señora Malloy a través del cristal delantero del vehículo. Debido a esto, su parte ósea de la cabeza (calavera) se separó de la columna vertebral. El término médico usado para estas situaciones es “decapitación interna”. 

Por suerte sobrevivió, aunque la recuperación será costosa. Otro milagro clínico.

Más info y vídeo en:

http://www.thedenverchannel.com/health/13286533/detail.html